Esta historia inicia en Argentina en los inicio del siglo XX, allí llegaron miles de inmigrantes europeos con sus maletas llenas de recetas y sabores ancestrales; de ellos hacían parte los padres de Dolores González.
“Dolores González nació el 27 de octubre de 1934 en la ciudad de Concepción en la provincia de Tucumán, Argentina, ciudad conocida como “La perla del Sur”, por su belleza y naturaleza. Lolita como de cariño le decían los más allegados, era una madre, esposa y abuela apasionada por el arte de la gastronomía y estupenda anfitriona. Una mujer hermosa por fuera y por dentro, coqueta y femenina, exploradora nocturna en la cocina, que entre pruebas de ensayo y error, inventada las recetas para sorprender a sus comensales.
Le gustaban las galletas y el mate y solía salir de su habitación solo hasta que se sintiera perfecta e impecable. Enseñaba todo lo que sabía de sus conocimientos en la cocina pues era una forma de demostrar su amor por lo que hacía. Le encantaban el jazmín, las gardenias, las rosas beige, salmón y rosadas y las hortensias blancas y azules, escuchaba y cantaba con frecuencia “Luna Tucumana”, una canción que le hacía recordar su origen y sus raíces. Siendo una niña Lolita ingresó al convento Nuestra Señora de la Merced, donde sobresalió muy pronto por su habilidad en la cocina y su alegría al servir a los demás.
Vivió en Cosquín – Córdoba Argentina desde 1965 y al llegar allí, comenzó a fabricar, alfajores junto con su esposo Don Ricardo Leiva, ellos eran el amor vivido día a día, la complicidad y la unión. En los años 90 Lolita y su familia arribaron Colombia, llenos de sueños y conocimientos culinarios e iniciaron la aventura de adaptar sus recetas al paladar Colombiano. El 02 de marzo del 2000 Lolita trascendió en la ciudad de Medellín, dejando toda la tradición de su ser y sus recetas a las nuevas generaciones. Y su mayor legado el amor y el trabajo familia.
En 1999 para perpetuar su arte y su pasión por servir, su nieto Fernando Filevich, quien en su ser atesora las enseñanzas y el arte de su abuela, crea De Lolita Resto Café.
Fernando nació en Cosquín Córdoba – Argentina el 13 de marzo de 1977, hijo de Gladys del Valle Leiva y Claudio Filevich, es el cuarto de cinco hermanos. Encarna al hombre que desde los 8 años descubre el trabajo mientras juega al lado de sus padres y su abuela. Su padre tenía un negocio de repuestos de carro, de caza y pesca y su abuela en la misma casa hacia los alfajores con los que deleitaba a sus comensales. Entre dos mundos, reconoció el valor del trabajo bien hecho y el amor por el servicio.
A pesar de las dificultades que se presentaron en el camino, siempre tenían todo lo que necesitaba y cultivaba una sensación de gratitud y de abundancia. Creció con la idea de cambiar la historia de una familia que habitó por mucho tiempo el sacrificio, para él, el equilibrio está en encontrar la integración de esfuerzos, donde todo se hace desde el sacro-oficio; buscando ser una mejor versión de una mismo, haciendo las cosas desde una mirada creativa y con amor.
Fernando es un hombre sencillo, con capacidad de escucha, luchador incansable de causas nobles que se emociona con lo simple, casado con Ana María Giraldo y padre de dos hijos: Samuel y Julieta. Estudió hasta quinto semestre de Comunicación en la Universidad de Medellín y no continúo con sus estudios por razones económicas.
Comenzar esta aventura no fue fácil, con unas máquinas prestadas, y la ceremonial frase de su madre: “Hijo, si tocamos fondo tenemos un arte, pongámoslo a funcionar”. Así fue como Fernando vendía los corazoncitos de hojaldre que su madre hacía con la receta de la abuela, transportándose en bus y con un beeper. Se inspiró en la imagen de una botella de Champagne para darle vida a la imagen de la marca y prolongar así el legado de su abuela. Sin capital financiero, pero con mucho capital humano, trabajo no solo para él sino para todas las personas que harían parte de este hermoso camino.
Para ese entonces soñaba con el progreso, y lo veía solo como un progreso material, hoy desafía sus propias creencias y ve el progreso como la posibilidad de vivir con propósito. Hoy en día De Lolita es una empresa que gracias al conocimiento adquirido y el apoyo de buenos amigos que se fueron sumando a las batallas ganadas, cuenta con más de 200 empleados y 33 oasis en Medellín, Cali y Bogotá, su propósito es impactar almas y generar todos los días en sus invitados experiencias memorables.
De Lolita cuenta con un capital humano que lleva consigo el don del servicio, todos son anfitriones y los productos son fabricados por artesanos. Son en resumen una cocina familiar y acogedora, pero sobre todo la capacidad de servir e impactar vidas.
Siéntase en la casa de la abuela, curiosee, lea y déjese consentir como lo hizo la abuela Lolita.